domingo, 16 de marzo de 2008

El último encuentro

Sándor Márai

Evocado por Maester

-Me vas a responder a dos preguntas-dice el general, inclinándose también hacia delante: habla casi entre susurros, de una manera confidencial-. A dos preguntas que tengo planteadas desde hace décadas, desde que te espero. A dos preguntas a las que solamente tú puedes responder. Ya veo que crees que quiero preguntarte si aquella mañana, en la cacería, tuviste de verdad intención de matarme, o si sólo fue imaginación mía. Al fin y al cabo, no ocurrió nada.(…) Veo que también crees que la otra pregunta sonaría así: ¿fuiste amante de Krisztina? (…). Pues no, amigo mío, estas dos preguntas ya has respondido.(…) No te formulo esa pregunta, porque sé con absoluta seguridad que aquella mañana tu intención fue matarme. No te lo digo como una acusación, más bien me das pena. (…) ¿Qué puedo hacer con los secretos corrompidos de una casa de soltero, con la podredumbre de un adulterio, con los viejos secretos de alcobas de aire viciado, con los recuerdos de unos ancianos muertos o a punto de morirse? (…) Sería vergonzoso, indigno de ti y de mí, indigno del recuerdo de nuestra infancia y juventud, de nuestra amistad. (…) ¿Qué importan, al final de la vida, la verdad y la mentira, el engaño, la traición, el intento de asesinato o el asesinato mismo, qué importan dónde, cuándo y cuántas veces me engañó contigo, con mi mejor amigo, mi esposa, el único y verdadero amor de mi vida, mi única y gran esperanza, Krisztina?